Dar una respuesta responsable y válida en términos de rigor y seriedad a los interrogantes que se nos han planteado en relación con los desarrollos y los resultados en la implementación y puesta en marcha de la llamada “Promoción Automática” ordenada en el Decreto 230 de 2002, significa un compromiso y una responsabilidad de grandes proporciones.
Esto, porque para emitir un concepto solido y sustentable exigiría el haber adelantado un mínimo proceso de investigación que permitiera el estudio y el análisis de as variables que han podido incidir en los resultados de la aplicación de los criterios evaluativos del Decreto 230 de 2002, tanto en sus resultados como en el impacto que esta medida haya podido tener en la calidad de la educación básica y media del país.
Así, para emitir una consideración u opinión sobre las cuestiones planteadas al respecto y sus implicaciones, nos debemos apoyar, en las manifestaciones expresadas en foros, reuniones, mesas de trabajo pedagógico, por docentes, padres de familia, directivos docentes y los mismos estudiantes, que sobre el análisis de las políticas publicas educativas adelanto la secretaria de educación en Bogotá en el año 2005, donde la problemática de la evaluación, específicamente de los criterios de promoción y no promoción se escucharon en términos de critica y rechazo como uno de los temas de mayor discusión y debate en dichos foros.
Al respecto tendremos una visión sobre los resultados que tenemos día a día en las aulas de clase, las expectativas que tienen los padres de familia y la necesidad que tiene la sociedad Colombiana frente a sus ciudadanos.
Tener que por obligación aprobar un año académico, seria tanto como por obligación graduar a los médicos una vez hayan cumplido el “año rural”, asi no dominen las técnicas básicas para la atención a un paciente, o ¡por que razón no aceptamos a todos os docentes, sin hacer un proceso de selección y de valoración, si ellos ya aprobaron la universidad?
¿Cómo se puede formar a un ciudadano competente si las normas van en contradicción de esta necesidad? Por ejemplo, queremos un país donde los índices de corrupción bajen, pero permitimos que nuestros estudiantes crezcan con el falso paradigma que aprobaron un grado porque de todos los que estaban mal formados él era el mejor. ¿Cómo podemos esperar que un país en desarrollo integre como ciudadanos a estudiantes que crecieron en la cultura de la “recuperación de la recuperación”, desconociendo conceptos básicos de calidad?
Si hacemos una proyección vamos a observar un panorama de mediocridad y facilismo a todo nivel, en todas as profesiones, en todos los oficios y en general en la sociedad; se creería que estamos formando una mano de obra barata y no una sociedad pujante en el conocimiento, la investigación, la creación y en general constructiva y reconstructiva frente a las problemáticas que sufrimos día a día.
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